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miércoles, 20 de julio de 2011

Entrada insustancial, no os molesteis en leer

Hoy por hoy, escribo por el simple hecho de escribir. Por no perder la costumbre de sentir las teclas bajo mis dedos mientras mi cabeza deja que mis manos intenten expresar todo lo que pasa por mi mente. Que hoy por hoy, he de decir que es imposible. A veces pienso si una cabeza puede sobrecalentarse hasta explotar, si es posible la mía corre grave riesgo de colapso estos días. La verdad es que me veo hablando y escribiendo, y en realidad, no tengo nada trascendental que decir. Lo que resulta frustrante, terriblemente.
Diría que resulta ilógico tener tanto en mi cabeza y tan poco que decir, pero la lógica nunca ha sido lo mío asi que probaré a seguir desvariando hasta que encuentre una salida interesante de la que tirar en esta entrada que   hace recordar a un show televisivo cutre en el que las horas pasan mientras algún personaje cuenta los sinsabores de su vida diciendo realmente nada.
En fin, ¿por qué escribo? Tengo una teoría. Una persona no escribe si en su vida no hay problemas. Aquel que decide poner palabras en papel  necesita soltar aquello que duele, que no puede decir a nadie más. Es una manera silenciosa de gritar que el mundo es una mierda, que amas, que sufres. Si todo fuera bonito, nadie necesitaría escribir. Yo necesito escribir, porque hay cosas que son indecibles. Pero hay que decirlas.
Por que sí. Digo te quiero, te odio, mando todo al carajo y sueño en un papel y el día a día se hace un poco menos pesado.
En fin, si sigo escribiendo me voy a dar una ostia. Cuando tenga algo interesante que escribir, escribiré. Con mi suerte, algún problema surgirá pronto.

lunes, 18 de julio de 2011

jueves, 14 de julio de 2011

En tiempos de calor la inspiración es como la lluvia que refresca la piel y renueva la tierra deshidratada, inexistente. A falta de lluvia el riego artificial puede ser una alternativa factible. La tierra necesita del agua, pues sin ella se agrieta, pierde color, deja de ser cobijo de seres vivos, las plantas que crecen de ella pierden su fuerza, en definitiva, sin agua no hay vida. Y hace mucho calor. Mi cerebro es como la tierra, y en esta paradójica metáfora la inspiración sería el agua que por h o por b escasea en esta época. Y cómo inyectar inspiración artificial en mí. Las ideas que antes fluían con gracilidad por los entresijos en mi mente se consumen poco a poco al fuego abrasador de la inactividad. Y hace mucho mucho calor. Asfixiante. Agua, quiero agua, inspiración. Pero de dónde la saco. Escondida bajo mi cráneo una fértil jungla de palabras se convierte en segundos en un desierto desolador, vacío, y qué hacer para evitarlo. ¿No hay nada en la agonizante tierra que motive a la lluvia? Claro que antes lo había. Como antes había quien inspiraba mis palabras, quien robó lluvia cuando se fue. Hace demasiado calor. Caigo sobre la arena de mi propio desierto, mis ojos se cierran, mis labios susurran la única palabra por fundir: sequía
Y luego nada. adiós a todo.
Y de repente, algo frío me acaricia  cuello, los brazos, la cintura, las piernas, los párpados... Hielo, es hielo que toma aliento y se funde en un largo beso con el fuego de mis labios. Y de repente, ahí está, Agua. Y caen tres gotas sobre la tierra, y luego seis, y luego veinte y luego mil y luego todo lo que veo es lluvia y ya no me quema la cabeza. Mírala, ¿la ves?, ahí está. Inspiración. 

 

viernes, 8 de julio de 2011

*


-Buenos días princesa, levántate que tenemos que salir
-¿A dónde?
-A fuera, hay mil cosas que hacer
-¿A fuera? Con todos los agobios, las prisas, el descontrol, la maldad, la codicia, los celos, las inseguridades, las infidelidades, la tristeza, la amargura, la envidia y demás?¿ Allí fuera todo lo que tenemos se estropea..
-Pero debemos salir!
-¿Al mundo real? No, gracias, paso.

lunes, 4 de julio de 2011

Historias

El viento contaba historias de grandes héroes que salvaron a sus damas a golpe de espada, con armaduras de bronce que resplandecían bajo el sol ardiente del atardecer. El viento me contaba historias de princesas encerradas en altas torres de marfil, de amantes separados, de encuentros furtivos  a la luz de la luna. El viento hablaba de deseo, de distancia, de besos robados, de rabia, de lujuria...
Historias que el viento trae y se lleva de nuevo, para contarme nuevos cuentos, maravillosos relatos de héroes que ahora protegen a sus princesas con abrazos, de damas que reniegan de su torre de marfil y viven. Damas que incluso salvan a sus héroes. Historias de guerras a golpe de palabras, de amores a base de miradas... Historias que hoy me trae viento para llevarse mañana y enseñarme la nueva forma que adoptará el amor cada día, como se irá perfeccionando, y como sobrevivirá a su reñida guerra con el terrible y malvado Tiempo...